Todos los pueblos te alaben…

“Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben.” Salmos 67:3

Alabar es glorificar y reconocer a Dios por sus atributos. Nuestro entero ser en actitud de agradecimiento reconoce al que le ha colmado de múltiples beneficios. Desde un principio, el propósito de Dios para el ser humano, fue que le reconociera como su Dios y Creador, no que se rebelara contra Él. Sabemos que el enemigo de nuestra alma, siempre ha estado en oposición de que reconozcamos a Dios y que le alabemos. Por esto, cada día más nosotros, que tenemos este entendimiento, nos acercamos a Dios en alabanza porque Él es digno de ella.

El Salmista no solo hace una invitación, es un llamado a que todos los pueblos reconozcan a Dios y le alaben. Sabemos que Jesucristo muere en la Cruz del Calvario, no sólo por Israel, sino, por todos los pueblos. Cuando Dios llama a Abram, una de las promesas que le hace es que en él, todas las familias de la Tierra serían benditas (Génesis 12:3). Veamos este verso bíblico no sólo como un llamado a reconocer y a alabar a Dios, pero también como una exhortación para recordarnos cuál es nuestra responsabilidad en la Tierra (Marcos 16:15, Mateo 28:19-20). El Señor Jesús nos ha dado una gran responsabilidad a todos aquellos que le hemos reconocido como Señor y Salvador, y es de compartir a todos las buenas nuevas del Evangelio. Haciendo esto, todos colaboramos para que todos los pueblos de la Tierra reconozcan y alaben al Señor Creador y Salvador.

Hoy Dios nos hace un llamado a alabarle y reafirmar el compromiso de hacer llegar su voz a todos los pueblos de la Tierra.

Devoción.org

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