En Espíritu y en Verdad…

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.” Juan 4:23

El contexto de este verso bíblico es la conversación de Jesucristo con la mujer samaritana junto al Pozo de Jacob. Dentro de esta conversación el Señor le muestra a esta mujer la condición en la cual ella se encontraba, en ese momento ella reconoce que quien está hablando con ella no es un judío mas, era alguien enviado del Señor. Ella le dice al Señor que en ese Monte era que sus padres adoraban, pero que los judíos decían que en Jerusalén es que se adoraba. El Señor le expresa a la mujer, que ellos (los samaritanos) no sabían lo que adoraban, porque la salvación venía de los judíos.  Jesús le contesta diciendo que iba a llegar un momento, y ese era, que cuando los verdaderos adoradores, adorarían al Padre en espíritu y en verdad y que tales adoradores el Padre buscaba.

Jesucristo no sólo estaba trabajando el tema de la salvación con la samaritana, sino también el de la adoración. Una de las expresiones del verso es que los “verdaderos” adoradores adorarán al Padre en “espíritu y en verdad”. Cuando buscamos la definición de verdadero vemos que es algo que es real y auténtico. O sea, que nuestra búsqueda y adoración a Dios no puede ser fingida. El Señor le dijo en un momento al pueblo, “este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8). Vivimos en un tiempo donde la apariencia es la orden del día. Muchos quieren aparentar algo que no son. Según encuestas y censos la mayoría en Estados Unidos y Puerto Rico son cristianos. Cuando vemos la realidad de estos, son muy pocos, porque se honra a Dios sólo de labios, no con el corazón, y con sus actos niegan a Dios.

La última parte del verso dice “porque tambien el Padre tales adoradores busca que le adoren”. Dios está llamando al pueblo a un verdadero arrepentimiento, que trae por ende un verdadero adorador. Como dice el verso que ya citamos en Mateo, este pueblo de labios me honra, o sea que hay muchos que honran a Dios, pero su vida está lejos de Dios. Permita Dios que en este día todos nosotros podamos ser de los verdaderos adoradores, que con más fuerza le busquemos y adoremos de corazón y no caigamos en la apariencia que han caído muchos. Así nos ayude Dios.

Devocion.org

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