No te canses de clamar…

“El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma.” Salmos 138:3

Una de las armas más poderosas que Dios le ha dado a la Iglesia es la oración. A través de la oración podemos tener una comunicación directa y efectiva con Dios. En la Palabra podemos ver un sin número de historias dónde la oración ha sido la clave para obtener victorias poderosas. Estoy seguro que cada uno de nosotros hemos tenido experiencias gloriosas a través de la oración. Cómo Dios nos ha librado de peligros, ha provisto a nuestras necesidades, ha contestado peticiones, ha hecho milagros y muchas cosas más. Si hay algo que el enemigo de nuestras almas no quiere, es que oremos. No quiere que oremos porque el sabe el poder que se manifiesta cuando un creyente ora.

El Salmista a través de este verso está testificando del resultado de su oración. El día en que clamó, el Señor le respondió y le fortaleció. No es tiempo de dejar de orar, es tiempo de fortalecer nuestra vida de oración. Es tiempo de unirnos como Iglesia en oración para derribar los desafíos que se van a presentar en el camino antes que el Señor venga a buscarnos. Desafíos que van a hacer temblar a aquellos que no estén firmes sobre la roca, que es Jesucristo. Es tiempo de accionar, es tiempo de orar. No te canses de clamar.

Devocion.org

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